¿Alguna vez has pensado cómo la sociedad en la que vives, tu cultura, tus tradiciones o tu lenguaje moldean al adulto que eres ahora?
Mientras vivía en México, nunca me cuestioné mis “formas”. Eran el agua donde nadaba. Salir me mostró que hay otras maneras de hacer casi todo: saludar, quedar con amigos, organizar el tiempo, poner límites, trabajar, gestionar tu salud emocional, educar a la siguiente generación. Pero estas no son mejores ni peores, solo diferentes. Y ahí empecé a elegir qué quería cambiar, practicar e incluso heredar a mis hijos: no para “encajar” en cada país, sino porque me parecían buenas prácticas de adultos responsables.
Lo que descubrí (mi mapa de aprendizajes)
Sin ser una experta psicóloga o antropóloga, he investigado mucho acerca de temas de identidad y pertenencia, y cómo los valores internalizados nos permiten crecer como personas. Cómo la enculturación y socialización nos permiten desarrollarnos y cómo nos marcan qué es lo apropiado, lo que se aplaude y lo que se sanciona, y cómo los rituales que cada cultura observa determinan su comportamiento más tarde en la sociedad adulta.
Pero más allá de la investigación novata, mi mayor strength es la experimentación empírica, es decir, mis propias vivencias. Y haciendo una introspección, noté las cosas que son importantes para mí, las que me definen y me detienen. Y cuando aceptas tus limitantes, es cuando puedes hacer algo por cambiarlas y así, pasar lo mejor de ti y tu cultura a la siguiente generación.
Déjame hablarte ahora no de “cómo son las culturas”, sino de lo que yo aprendí conviviendo con personas de distintos lugares.
Estados Unidos: pensar en grande. Crecer con la idea de que sí es posible elimina techos de cristal imaginarios. Cambia la pregunta de “¿quién soy yo para intentarlo?” a “¿qué necesito para lograrlo?”. Aquí entendí que el sueño americano es real y cambia cómo ves la vida.
Alemania: la importancia de disfrutar el exterior. Los outdoors pueden liberar y relajar, desconectándote de la tecnología y conectándote con las personas y la naturaleza, lo que te lleva a reflexionar sobre tus pensamientos y apreciar el entorno. Y la reflexión puede ser el inicio para sanar o mejorar esas partes de ti que te incomodan pero están dolorosamente incrustadas en tu ser.
India: familia y mesa como refugio. Encontré la misma calidez que en México: la comida y el tiempo juntos como ritual que sostiene, sin prisa, que convierte conocidos en amigos y que te hace extrañar un poco menos tu familia y cultura.
Ucrania: curiosidad que se practica. Valorar que niños y adultos prueben muchas cosas ensancha el mundo interior (y el de las oportunidades). Te hace buscar qué más podría yo lograr, te hace tener más conversación porque has experimentado más, te hace tener menos regrets en el futuro y eso hace adultos menos frustrados (en mi opinión).
Reino Unido: ritmos marcados. Los calendarios festivos y el “descanso que llega” ordenan el año: se trabaja concentrado y se descansa de verdad.
Mexico: saludos y afecto: En México doy un beso; en España (o con españoles), dos; en el Reino Unido se saluda de lejos, pero yo a veces doy un abrazo, con los que ya me conocen y aceptan mucho la latinidad, pero eso me ayudó a encontrar un poquito de mi voz y aprendí a nombrar mis gestos: “soy mexicana y soy de abrazos, ¿te va?”. La mayoría de la gente lo acepta con cariño, aunque haya algunos que aún lo encuentran muy lejano a su propia cultura.
Mis decisiones (lo que sí quiero heredar)
Poco a poco he adoptado lo mejor (a mi punto de vista) de las sociedades con las que he tenido el gusto de interactuar. Y aquí te lo comparto.
- PDA con respeto. Mostrar afecto (un abrazo, un gesto, palabras) comunica presencia y empatía. Bien hecho, une, crea lazos y amistades verdaderas que confían no solo en lo que ven o escuchan, también en lo que sienten.
- La comida rompe barreras. En México creemos que un café y buen pan abren conversaciones difíciles y celebran las buenas. Alimenta el cuerpo y la amistad. La sobremesa convierte a los conocidos en amigos.
- Estudio con balance. Aprender mucho sí; quemarse, no. Hay temporadas de intensidad y temporadas de descanso: ambas suman. Aprender todo «by heart» como en México no está necesariamente mal; al final recordarás las cosas importantes y te harán una persona más interesante, pero es necesario el balance, y el enfoque británico de «when choosing your subjects, choose at least one that is fun» puede equilibrar y evitar el burnout.
- Tradiciones como herramienta, no como jaula. Me quedo con las que me alegran, honran mi historia y elevan valores que quiero ver crecer. Amo el 15 de septiembre que paso entre amigos, comida mexicana y música. Ese día mi gente les enseña a mis hijos cómo es posible pasársela bien con «desconocidos» cuando nos une una tradición en común.
- Decir “no” a tiempo. Poner límites claros cuida mi energía y mejora mis “sí”. No es ser grosero ni antipático, es no poner más carga mental de la que tienes. Si tú no estás bien, no puedes desgastarte ayudando a los demás.
Cuestiona tus tradiciones
Pero lo más importante es saber que las tradiciones, aunque dejan “huellas de base”, no son tu destino final; siempre puedes cuestionar, mezclar o reescribir. Así que, ¿por qué no te tomas un tiempo para analizar tus tradiciones y hacer el siguiente mini ejercicio?
- Haz una lista de 5 tradiciones que te marcaron (familiares, escolares, religiosas, comunitarias).
- Anota qué valor enseñaban (p. ej., cuidado, disciplina, gratitud).
- Identifica una conducta adulta actual que venga de ahí.
- Decide: ¿la mantengo, la adapto o la sustituyo por otra práctica?
Para mí, sin notarlo, la tradición más fuerte es la de la comida; no es necesario que sea mexicana, ya que los ingredientes son difíciles de conseguir (o caros) en donde vivo, sino lo que compartir la mesa con alguien representa.
Buscando un poco, encontré que las comunidades con fuertes rituales de compartir alimentos generan adultos que priorizan una red de apoyo y hospitalidad, lo cual contesta a la pregunta que muchos me hacen: ¿y tú cómo conoces tanta gente? ¡Supongo que está en mis genes! Y por eso soy tan hospitalaria, me gusta el voluntariado, compartir mi comida mexicana con la gente que no la conoce; por eso, hablo e interactúo con la gente a un nivel diferente y por eso, este mes patrio, me enorgullece decir que ¡soy mexicana!
Y para ti, ¿cuál es esa tradición que te define? O ¿cuál vas a ajustar en este mes patrio?
Te leo en los comentarios
Love
Naddy
…keep shooting for the stars… 🌠


