El agradecimiento como herramienta para soltar

by

El agradecimiento es algo que se ve y se siente distinto en cada parte del mundo. Sin embargo, cuando lo practicamos de forma consciente, puede convertirse en una poderosa herramienta de sanación y crecimiento personal.

El agradecimiento en la cultura mexicana

En México, el agradecimiento (en mis tiempos o en mi familia) estaba muy ligado a un sentido religioso «gracias a Dios que tenemos un techo» «dale gracias a Dios que tienes que comer» «hay que dar gracias que podemos permitirnos X o Y» y no me malentiendan, aunque la fe sigue siendo parte importante en mi vida, esta forma de agradecer a veces se sentía opresiva, restrictiva y fuera de mis manos.

También existía el agradecimiento familiar:

  • “Dale gracias a tu mamá porque trabaja para mandarte a esa escuela.”
  • “Dale gracias a tu tía que te está prestando/ ayudando a hacer X o Y.”

Pero este tipo de frases no siempre inspiran gratitud genuina, sino más bien una sensación de deuda pesada, en lugar de la gratitud ligera y sincera que nace del corazón y del alma. Algo que yo lo veo como uno de los picos más altos en las relaciones sociales.

El agradecimiento como acto genuino

Para mí, agradecer es reconocer de corazón el apoyo o gesto de alguien que lo hizo sin esperar nada a cambio. Es un círculo natural: cuando llegue el momento, tú también estarás allí para esa persona, pero no por obligación, sino por amor y reciprocidad.

Y es que ya lo dijo Marie Kondo «choose what sparks joy» y nada puede ser más cierto cuando decides quedarte en una situación, con una persona, con un objeto o un hábito. Y para los que no conozcan a Marie Kondo o lo que ella predica, les platico.

Marie Kondo y el agradecimiento como filosofía

Marie Kondo, con su método KonMari, transmite una teoría que mezcla organización práctica con una visión casi espiritual de la relación que tenemos con los objetos.

La idea central es que cada objeto cumple un ciclo en tu vida:

1. Propósito cumplido: cuando compras o recibes algo, ese objeto llega con una intención (enseñarte algo, servirte en un momento, darte alegría, cumplir una necesidad).

2. Agradecimiento: antes de desprenderte de él, Kondo propone agradecerle por lo que hizo por ti —aunque solo haya sido mostrarte que no era lo que necesitabas—.

3. Dejar ir sin culpa: al reconocer que el objeto ya no te aporta “chispa de alegría” (spark joy), puedes soltarlo sin remordimiento ni apego.

Detrás está la teoría de que los objetos tienen energía y la forma en que los tratas, refleja tu relación con tu propio espacio, tus recuerdos y tus prioridades. No es simplemente tirar cosas: es un proceso de conciencia y respeto, donde el desapego se convierte en una forma de crecimiento personal.

Y aunque el método KonMari se trata de objetos, la forma en que habla del agradecimiento es universal y aplicable a situaciones y personas, lo que nos lleva a tener ese crecimiento personal del que se habla en el método.

Agradecer para poder soltar

Agradecerle a una persona o agradecer la situación en la que te encuentras te permite soltar rencores, alcanzar la aceptación y liberar recursos mentales y posiblemente físicos para dedicarte a otras cosas y avanzar.

Obviamente decirlo o escribirlo es más fácil que hacerlo pero el proceso es más llevadero si centramos el agradecimiento con la emoción que nos impide el dejar ir.

En mi caso, una de las cosas más dolorosas que hay es el olvido, el de las personas que juraste estarían siempre junto a ti y que durante más de una década de tu vida fueron tus amigas y confidentes. 

Fue en mi último viaje a México que me quede de ver con todas ellas, algunas dijeron de última hora que no podían, otras, que llegaban más tarde y el resto…radio silence. Y así me quedé esperándolas tal vez 3 horas?? Con la angustia de no tener internet y que no supieran donde estaba el restaurante donde quedamos vernos, pero…como no lo conocerían si ellas viven en esa zona y ellas lo propusieron?? Y esa fue la última vez que intenté verlas porque dolió no sólo que me plantarán si no que me ignoraran como diciendo «ya se le pasará» cuando yo hice hasta lo imposible para verlas en la escueta semana que tuve de vacaciones en México. Ver cómo me borraban de sus planes y su vida fue extraordinariamente doloroso, me causaba ansiedad, falta de sueño y ocupaba todo el espacio de mi memoria y día pensando en que había pasado o que estaba haciendo mal. Porque para mí, el vivir en otro país no era motivo para el olvido, yo seguía estando a un mensaje de distancia. Pero tuve que entender que la distancia física para ellas era mucho y lo suficiente para cambiar lo que teníamos.

Pero no fue hasta que entendí y agradecí los momentos que vivimos, el saber que cuando estuvieron me quisieron y me apoyaron, que la vida se vive en etapas y cada una es especial, que pude acomodarlas en mi corazón de una manera distinta, en un lugar diferente donde las amo como fueron y cuando fueron pero sobretodo donde el recuerdo ya no lástima, si no que me dice «Gracias por intentarlo, no quedó en ti» y así es que no guardo el momento amargo, sólo guardo a las personas con las que algún día compartí hermosos momentos.

El lado positivo del dolor

Hay muchas personas que te dicen que agradezcas también lo negativo, como cuando te hicieron daño, porque hoy sabes que no mereces lo que te hicieron o porque ahora sabes cómo quieres ser tratada.

Yo le doy un giro, ¿por que no agradecer que eso horrible que te pasó, ya pasó? y aún estás aquí, completa, en cachitos o en reconstrucción pero lista para una mejor experiencia. Agradece y reconoce los valores, habilidades y herramientas que te ayudaron a salir del bache (resiliencia, amor propio, paciencia, etc.) y analiza en qué otros momentos negativos y positivos podrías usarlas para seguir creciendo, porque lo importante no es coleccionar herramientas, es saber usarlas en el momento correcto.

Conclusión

• La gratitud como deuda pesa; la gratitud consciente libera.
• Agradecer y soltar no borra el pasado: lo integra con sentido.
• Practicar un pequeño ritual diario de gratitud crea espacio para lo que sí te hace bien.

Ahora es tu turno:

Ritual de 5 minutos (hazlo hoy y cuéntame cómo te fue)

  1. Escribe: “Hoy agradezco…” (3 cosas concretas).
  2. Escribe: “Hoy suelto…” (1 situación, expectativa o rencor).
  3. Cierra con una acción mínima: “Hoy hago…” (un paso de cuidado propio).

Si lo practicas, déjame un comentario con “Hoy agradezco…” y “Hoy suelto…”.

Leeré y responderé personalmente para acompañarte en este proceso.

Love

Naddy

…keep shooting for the stars… 🌠

Sharing is caring ❣️

Deja un comentario