Cuando migras, descubres una verdad sencilla y profunda: la magia también migra contigo 😊😊. Santa Claus, los Reyes Magos, Sankt Nikolaus, el Elf on the Shelf, etc. todos cruzan fronteras, idiomas y culturas. Y aunque se ajustan un poco a las condiciones locales; la ilusión que representan, el sentido de pertenencia que te dan y lo mucho que unen a la familia sigue intacto.
Pero también descubres que la Navidad no es solo una celebración: es un espejo de tu identidad porque refleja tu historia y la de tus raíces y, finalmente, de lo que eliges construir como familia.
México: dos tradiciones, una realidad social

En México crecemos con dos fechas mágicas:
🎅 Santa Claus – 25 de diciembre
👑 Los Reyes Magos – 6 de enero
Pero la verdad es que estas tradiciones, aunque llenas de ilusión, están atravesadas por un factor que los niños no ven, pero los adultos sí, aunque lo neguemos: la desigualdad que para los adultos puede gritar estatus, pero que puede ser dolorosa a nivel psicológico para los niños.
En muchas familias, Santa “no llega” porque no hay presupuesto para celebrar dos veces, entonces crecemos con una «narrativa» muy mexicana que intenta blindarnos de la realidad.
“Santa es una tradición gringa”
“A los que les trae Santa, en realidad se los compran sus papás”
Y esa justificación cultural funciona (o funcionaba) para mantener la ilusión sin tener que explicar por qué unos niños recibían regalos dos veces y otros sólo una. Pero también refleja cómo la Navidad, incluso en la infancia, tiene matices de clase que de adultos nos toca reinterpretar y sanar (si es el caso) para resignificar la fecha o para evitar que la siguiente generación viva «lo que nosotros».
Estados Unidos: mi primera Navidad como mamá migrante

Cuando nació mi primer hijo y vivíamos en Norteamérica, me tocó construir tradiciones desde cero. No porque no quisiera honrar a mis antepasados, sino porque era imposible tener a mi familia conmigo (que es extensa) y, más aún, porque fue la primera Navidad con mi familia propia pero sin mi madre, que estoy segura hubiera pasado al menos la navida conmigo. Además, allí la Navidad se vive con una mezcla de rituales muy clara:
- El 25 por la mañana: regalos de Santa.
- Durante el mes: Elf on the Shelf haciendo travesuras por toda la casa.
Pero esa fue la primera Navidad que realmente me perteneció a mí: yo decidí qué crear, qué adoptar, qué inventar. Y mi hijo creció entendiendo que diciembre tenía un visitante travieso que se movía por las noches y un Santa que dejaba regalos envueltos bajo el árbol. Y como bono, ¡llegaban los Reyes Magos! que aunque los otros niños no necesariamente lo celebraban, él era muy pequeño para entenderlo y sentirse diferente.
Alemania: tradiciones nuevas, misma ilusión
Cuando nos mudamos a Alemania descubrí que Santa viaja con pasaporte cultural, lo que significa que cambia o se adapta según el país. Entonces, parte de migrar a un país e integrarse a la cultura también implica observar qué es lo que hacen los locales, respetarlo y, sobre todo, honrarlo y no sobreescribirlo porque creas que tu manera «es la mejor manera».

Así que me tocó conocer las tradiciones y rituales alemanes (y de la zona en la que vivía, porque cambian según la región) y adoptar las cosas que hicieron sentido con lo que yo soy y lo que le acomoda a mi familia. Pero algo era seguro: mi hijo ya conocía al Elf, así que no podía decirle que, por vivir en un país diferente, la magia se quedaba atrás. El Elf venía sí o sí. Al igual que los Reyes Magos, porque por alguna razón, siento que es algo muy mexicano.
Sin embargo, había otras tradiciones que integrar:
🎄 24 de diciembre: abrir los regalos en familia
Durante todo diciembre, los padres van poniendo regalos bajo el árbol y los niños saben perfectamente que esos son regalos familiares y no de Santa. Esa transparencia me pareció preciosa, ya que le da valor al trabajo/dinero de los padres o familiares que hacen el esfuerzo de regalar a todos aquellos a quienes quieren.
👢 5 de diciembre: llega Sankt Nikolaus

Esta tradición tan simple y llana le da un arranque de magia al mes. Esta consiste en que los niños dejen un zapato fuera de la casa y Sankt Nikolaus deja:
- un chocolate
- o un pequeño juguete que debe caber en el zapato
Esa limitación, curiosamente, protege la tradición de comparaciones y excesos. Yo, fiel a mi personalidad over the top, siempre agregaba al chocolate un carrito diminuto que cabía en el zapato.
Alemania me enseñó que no todo tiene que ser grande para ser significativo. A veces la magia cabe en un zapato.
Inglaterra: el regreso a la mezcla perfecta
Y luego llegó Inglaterra, donde el mayor privilegio fue, que pude integrar todas las tradiciones que me gustaban y que emocionaban a mis hijos:
- El Elf on the Shelf, un clásico ya, es más común que en Alemania y, por tanto, los niños diariamente en la escuela comparten historias de lo que su elf hizo durante la noche.
- Santa también es el protagonista el día 25.
- Pero la tradición alemana del 24 que también nos gustó, tuvimos que adoptarla y hoy crea mucha emoción y alegría cada que aparece un nuevo regalo debajo del árbol.
Lo que tuvimos que dejar atrás fue Sankt Nikolaus, pero solo después de algún tiempo, porque mi hijo creció lo suficiente para hablar sobre “la verdad de Sankt Nikolaus», y su hermana, que era un bebé y nunca se enteró de que esa tradición existía, pues no la extrañó porque nunca la tuvo. Y aunque sí me gustaba esa tradición, era un poco ilógico que Sankt Nikolaus le trajera a mi hija algo, si ella nunca vivió en Alemania, por lo que la tradición sería injustificable frente a otros niños. Así que las tradiciones que llegaron y que hoy rigen nuestra Navidad son:
- Elf on the Shelf todo el mes hasta el 24.
- Regalos familiares el 24.
- Santa el 25.
- Reyes Magos el 6 de enero (aunque aquí nadie los celebra).

Los Reyes, por cierto, generan confusión en los niños ingleses. ¿Regalos en enero? ¿Por qué tus hijos sí y ellos no? Para evitar ruido cultural, decidimos que los regalos de Reyes fueran ropa. Suficiente para mantener la tradición, sin competir con la cultura local al no ser tan emocionantes para los niños.
La libertad de crear tus propias tradiciones

Mi familia no perdió identidad: creó una nueva de la cual me siento increiblemente orgullosa y en paz.
Vivir fuera de mi país de origen me enseñó algo fundamental: No eres un traidor si no sigues las tradiciones exactas con las que creciste. Porque las tradiciones evolucionan con cada generación y se vuelven de cada uno, pero conservan la esencia que las creó si las honras correctamente.
Ser migrante me dió permiso de:
- inventar tradiciones nuevas con mis hijos
- soltar tradiciones que ya no encajaban o que eran irreplicables
- adoptar tradiciones de otros países
Tradiciones nuevas que nacieron lejos de casa:
Así que hoy, he creado mis propias tradiciones, donde mi familia y pasar tiempo con todos ellos son el centro de lo que hacemos, resignificando la Navidad como una temporada para fortalecer los vínculos. Por ello, la Navidad empieza:
- Escogiendo el arbol de navidad natural que nos guste a los 4.
- Poniendo el árbol mientras comemos galletas horneadas por mí y tomando chocolate caliente con marshmallows.
- Escuchando juntos música navideña.
- Decorando el árbol y la casa entre los cuatro; si los niños se cansan, no me importa, yo termino con los detalles menos emocionantes.
Y una de mis favoritas:
Mi hijo creó la tradición de escoger una vela aromática para prenderla a medianoche en Año Nuevo.
Ese ritual —simple, simbólico, hermoso— nació de él, no de mí.
Y ahora es un abrazo de identidad cada 1° de enero.
Diciembre como metáfora de tu vida
Entre mudanzas, culturas, idiomas y tradiciones, descubrí algo:
La tradición es como el lenguaje: cambia con el tiempo, se adapta a quien lo habla, define una parte de ti y debe servirte para mostrar quién eres, no para encadenarte.
Y diciembre es un recordatorio perfecto de eso. Es un mes acelerado, lleno de expectativas, de obligaciones, de “se tiene que hacer así porque siempre se ha hecho así”. Pero si diciembre fuera una versión comprimida de tu año entero, ¿qué te estaría enseñando?
- Que no puedes hacer todo ya que el tiempo es limitado.
- Que tienes que priorizar.
- Que lo urgente compite con lo importante.
- Que querer cumplir con todos a veces te deja sin energía para ti.
Entonces, este fin de año, piensa en tus tradiciones como piensas en tu vida:
- ¿Qué rituales ya no te representan?
- ¿Qué costumbres te pesan más de lo que te unen?
- ¿Qué tradiciones nuevas podrías crear para honrar quién eres hoy, no quién eras hace años?
Romper tradiciones no es traición es una forma de crecimiento, es tu identidad en movimiento y el permiso para vivir según tus valores, no según expectativas heredadas.
Este diciembre úsalo como una ventana a tu futuro: prioriza, suelta, elige con intención… y aún así deja espacio para la magia.
Porque la magia —igual que tú— no debe ser forzada a un solo perfil o papel. Sólo necesita tiempo, amor y un hogar donde quedarse.

Love
Naddy
…keep shooting for the stars… 🌠



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