Enero siempre viene con esa energía rara de “nuevo comienzo”. Queremos ordenar, limpiar, soltar, empezar un millón de cosas, convertirnos en un nuevo yo. Y muchas veces, cuando se trata de limpiar y dejar ir, el consejo clásico es: declutter, quédate solo con lo que te suma, agradece y deja ir; todo esto muy al estilo de Marie Kondo. Y aunque dejar ir las cosas para lograr un inicio que se sienta más marcado está bien (y recordando que en este perfil amamos a Marie Kondo), hoy te propongo ir un paso más allá, un paso que te deje saber, sin lugar a dudas, que lo que estás soltando no era necesario.
Imagina esto: Mañana te mudas de país, no de casa, de país con todo lo que ese cambio implica.
Ahora, dejemos el pánico atrás y pensemos a fondo, por qué este ejercicio mental cambia por completo la forma en la que miras tus cosas.
Cambiando el enfoque
Cuando te mudas de país no te llevas todo y no es un tema de presupuesto, es un tema de practicidad y de lo que esperas que el nuevo yo que vive en ese otro país necesitará. Después de las múltiples mudanzas que he tenido, locales, de país, transcontinentales, algo sé hoy: te llevas lo esencial, lo significativo, lo que realmente forma parte de tu vida e incluso, lo que crees que necesitas para que tu nuevo yo esté cómodo y feliz en su nueva vida.
Y ahí está la clave de este método.
Pregunta 1:
Si mañana te mudaras de país, ¿qué cosas te llevarías contigo?

No pienses en “lo que cabe”, piensa en:
- Lo que usas de verdad.
- Lo que te representa.
- Lo que te da calma, funcionalidad o alegría real.
Haz esa lista mental (o escrita), porque esa lista es oro: ahí está lo que hoy sí importa. En mi caso es muy claro, yo me llevo lo que tengo en mi cocina y lo que hay en los cuartos de mis hijos, lo que significa que todo lo demás es prescindible y, por tanto, no está a salvo cuando decido que es tiempo de limpiar.
Pero, como no puedo tirar todo lo que hay en los demás cuartos porque en este momento cumple un objetivo, eso me lleva a la siguiente pregunta que me puede ayudar a dejar ir lo que no necesito.
Pregunta 2:
De todo eso que tienes hoy, si no pudieras llevártelo… ¿lo volverías a comprar?
Now, I got you thinking y, ¿sabes por qué? Porque esta pregunta es brutalmente honesta y te ayuda de manera inmediata a saber qué cosas tienes por aburrimiento, por costumbre, porque «ya están allí». Así que si la respuesta es:
- “No”
- “Tal vez, pero no ahora”
- “Ni loca”

Entonces probablemente:
- Está ocupando espacio físico y mental
- No lo necesitas
- No lo usas
Esta pregunta es un filtro que elimina el apego automático y te conecta con el valor real de las cosas. En mi caso, donde me llevo lo de mi cocina pero no lo de la sala, es claro que no voy a tirar mi televisión, aunque no me la llevaría a otro país (más por temas de enchufes y voltajes), pero es un hecho que en el siguiente país la compraría. Lo mismo aplica para los sillones, la mesa de centro y otras cosas igual de grandes o pequeñas, pero, y aquí un GRAN PERO, que me hace decidir tirar algo que no me llevaría conmigo, pero lo volvería a comprar.
Pregunta 3:
De todo eso que volverías a comprar… ¿hay algo que ya esté EOL (End of Life)?

Esta pregunta es especialmente poderosa porque nos obliga a mirar el tiempo y no sólo el apego.
EOL no es solo un término tecnológico. También aplica a objetos, etapas y versiones de nuestra vida.
Piensa en cosas que:
- Funcionan… pero con fricción constante.
- Están a una mudanza de romperse.
- Ya no tienen soporte, refacciones o compatibilidad.
- Ya no encajan con cómo vives hoy.
A veces no las soltaríamos porque:
- “Todavía sirven”
- “Costaron mucho”
- “Alguna vez fueron importantes”
- «No tengo dinero para comprar otra»
Pero si hoy tuvieras que empezar de cero en otro país, probablemente no las elegirías. Y es que la frase que tanto usamos los mexicanos de «ya parece parte del inmobiliario/inventario» encaja perfecto aquí. A veces nos apegamos a cosas que sabemos que ya no queremos, pero como ya son parte de la foto diaria de nuestra casa, ya ni las notamos y, por tanto, no juzgamos que sea algo «to declutter«. Y es justo esta mentalidad la que evita que podamos dejarlas ir y por eso esta es la última de las preguntas, porque nos revela:
- Objetos que viven en modo supervivencia, no en servicio.
- Cosas que requieren más energía de la que aportan.
- Decisiones pasadas que ya cumplieron su función.
Y aquí el cambio mental es clave:
No se trata de que algo esté roto, se trata de que ya terminó su ciclo contigo. Porque al dejarlo ir, damos espacio para que algo mejor venga.
Cómo hacer un decluttering eficiente (sin caos ni culpa)
Ahora, aquí no se trata de tirar todo en un ataque de minimalismo extremo y que después tengamos remordimiento porque tiramos cosas a las que aún estábamos apegados, por buenas o malas razones. Aquí se trata de decisiones conscientes.
1. Agrupa por categorías (no por habitaciones)
Ropa, libros, papeles, cocina, decoración, cables, recuerdos.
Ver todo junto te muestra la realidad sin maquillaje.

2. Decide rápido, pero con intención
Si dudas demasiado, probablemente no es esencial.
Recuerda el marco mental: ¿me lo llevaría a otro país?
3. Agradece, sí… pero también actúa
No solo es “gracias y adiós”. Es: ¿qué nuevo destino puede tener esto?
Y es que, créanlo o no, esta pregunta puede ayudarnos a soltar las cosas con intención. Porque ya no se trata de tirarlo todo, hacer más basura, dejar que «el planeta se encargue» de lo que no queremos, sino de saber que, aunque a mí no me sirva, su función, si aún la tiene, puede ser de gran ayuda para alguien más que no soy yo.
¿Qué hacer con lo que decides soltar?
Aquí está la parte más importante: cómo deshacerte bien de las cosas. Porque eso ayuda con la pesadez mental y nos permite liberarnos de la culpa de dejar ir cosas.

🟢 Vender
- Objetos en buen estado.
- Ropa que ya no va contigo.
- Cosas que alguien más sí compraría.
Además de liberar espacio, obtienes una recompensa económica que te puede dar el impulso para continuar el ciclo cada vez que sea necesario.
🟢 Regalar
- A alguien que sepas que lo va a usar.
- A alguien que lo necesita ahora.
Regalar con intención es muy distinto a “deshacerte”. Y te da una sensación de alivio el saber que las cosas que tanto te gustaban o querías seguirán siendo usadas hasta su EOL.
🟢 Donar conscientemente
Busca lugares donde sepas que:
- Llega a personas correctas
- Tiene un impacto real
Donar sin saber a dónde va a veces solo traslada el problema. Y da más pesadez mental porque no hay nada que puedas hacer al respecto.
🔴 Tirar (cuando ya no hay otra opción)
Si está roto, viejo, en mal estado o ya no cumple ninguna función: tirarlo también es una forma de cerrar ciclos y honrar lo que alguna vez eso significó para ti.
No todo se puede salvar. Y está bien.

El valor de este ejercicio
No es tener una casa vacía o minimalista. Es tener una casa alineada con tu vida actual.
Limpiar como si te mudaras de país te obliga a preguntarte:
- ¿Qué versión de mí está viviendo aquí?
- ¿Qué cosas me acompañan… y cuáles me anclan?
- ¿Qué quiero llevar conmigo a esta nueva etapa?
Enero no es solo para limpiar cajones y deshacerte de lo que tienes tirado en la esquina de tu cuarto desde hace 2 años. Es para hacer espacio: físico, mental y emocional.
Y tal vez no te mudes de país mañana. Pero tu vida sí sigue avanzando, y espero que tu casa avance contigo. O que estés list@ para mudarte de país si la oportunidad se da😘😎 jajajaja. Lo que tú quieras y decidas 😊
Love
Naddy
…keep shooting for the stars… 🌠



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