Enero no es para florecer (y eso está bien)

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Snow drops en Inglaterra

Si leíste el post anterior sobre limpiando tu mundo like you are moving out, seguramente conectaste con esta idea de que enero se siente como un inicio. Un clean slate. Un “ahora sí va en serio”. Y sí, hacer una limpieza profunda —física, mental o emocional— es una gran manera de marcar ese cambio.

Pero aquí viene algo importante a lo que casi nadie le pone atención: enero es un mes frío, oscuro y naturalmente lento y es que hasta la naturaleza sabe que hay épocas para empezar cosas, épocas para disfrutar el clima y florecer y por eso, si este enero no te has sentido con mucha energía, quiero que sepas que no es una falla de carácter, es biología pura.

Los días son más cortos, hay menos luz y el cuerpo gasta más energía solo en mantenerse caliente. No sé cómo sea en tu país, pero estos días cortos y sin luz son algo que apaga la poca calidez de los europeos y que hace que los que venimos de países cálidos nos sintamos remando contra la corriente, pero es una realidad que biológicamente no funcionamos igual en invierno que en primavera o verano. Seas del país que seas.

Y aun así, nos exigimos arrancar proyectos, cambiar hábitos, reinventarnos… como si estuviéramos en plena floración. ¿Y por qué lo hacemos? ¿Por qué alguien nos dijo que había que hacer propósitos navideños? En una época que está llena de esperanza, amor, calidez, familia, etc. obviamente es fácil tener esta mentalidad de «hoy todo lo puedo lograr», pero si le rascamos un poco, nos damos cuenta que enero puede que no sea el mejor mes para empezar «con todo».

La naturaleza no empieza en Enero

Si miramos a la naturaleza, nada realmente empieza con el frío.

Si analizamos las estaciones del año, en otoño las plantas se deshojan para que en invierno utilicen su energía para conservar aquello que es necesario para sobrevivir. No están creciendo hojas nuevas ni flores nuevas… pero siguen vivas, guardando energía, esperando por el momento ideal para florecer.

Pero no te equivoques, el invierno no es estancamiento: es una preparación silenciosa.

Incluso en pleno invierno, cuando todo parece detenido, la naturaleza sigue trabajando en silencio. Bajo la tierra congelada pasan cosas importantes. Un ejemplo son los snowdrops, esas pequeñas flores blancas tan comunes en Inglaterra, que comienzan a prepararse desde enero: no florecen aún, pero empujan lentamente desde abajo, esperando el momento adecuado para salir. No tienen prisa.

Algo parecido ocurre en los países nórdicos, donde culturalmente se dice que la primavera “empieza” cuando aparecen las primeras señales de vida, aun cuando el frío no se ha ido del todo. No es el calor lo que marca el cambio, sino el movimiento interno. Y esa idea es poderosa: aunque por fuera todo parezca quieto, por dentro ya se está gestando lo que vendrá después.

El verdadero inicio —el movimiento, el brote, la expansión— llega más cerca de marzo, cuando la luz regresa y la energía cambia. Antes de eso, todo ocurre por dentro.

Entonces, ¿por qué nos presionamos tanto?

Porque el calendario dice que ya empezó el año, porque te metiste la idea de que los propósitos y sueños empiezan en enero o tal vez porque pensaste que la energía tan mágica que tiene diciembre iba a empujarte a ser y crear todo lo que te propusieras en cuanto el nuevo año entrara.
Pero el cuerpo, la mente y la energía van a otro ritmo.

Entonces, enero no tiene que ser el mes de hacer, de cambiar, de convertirte en tu versión mejorada y perfecta. Enero puede ser perfectamente el mes de pensar, escuchar, sentir, acomodar y planear.

Este frío, esta lentitud, este cansancio colectivo no son una señal de que “vas tarde”, sino una invitación a bajar el ritmo y preguntarte algo mucho más valioso:

¿En qué quiero invertir mi energía cuando vuelva a tenerla?

Si ya limpiaste, ahora toca observar

Si hiciste la limpieza que te propuse en el post anterior, hoy estás viendo con más claridad, porque hoy:

  • Sabes lo que tienes
  • Sabes lo que quieres
  • Y te quedaste con lo que realmente necesitabas

Tal vez incluso quedaron espacios vacíos que hoy no sabes cómo llenar o mejor aún, te diste cuenta de que, por ahora, lo que tienes es suficiente y esos vacíos así deben de mantenerse para tener espacio mental para reaccionar y accionar.

Y ojo, enero no te pide que llenes esos espacios inmediatamente, al contrario, te pide que los mires sin prisa.

Este clima, este mes, este momento es perfecto para sentarte con un café o un té, apapacharte un poco y simplemente tomar conciencia de dónde estás parada hoy. Y no para exigirte resultados, solo para reconocer el punto de partida, para que cuando la energía regrese —y regresa, siempre— sabrás mucho mejor hacia dónde moverte y lo harás con el foco correcto.

3 reflexiones suaves para hacer introspección en Enero

1. ¿Qué propósitos siguen vivos en mí, aunque estén en pausa?

No todos los propósitos mueren cuando dejamos de trabajar en ellos. Algunos sólo están esperando mejor clima interno.

Pregúntate:

  • ¿Qué ideas siguen rondando mi cabeza?
  • ¿Cuáles aún me ilusionan, aunque no tenga ganas de empezar hoy?

Si siguen ahí, siguen siendo importantes. Sólo no es el momento de ejecutarlas.

2. ¿Qué sí empecé… y qué aprendí de eso?

Tal vez sí arrancaste algo en enero, tal vez estabas motivada y determinada a lograr algo, pero… tal vez no de la manera en que esperabas y eso también está bien.

En lugar de juzgarte, observa:

  • ¿Qué me funcionó?
  • ¿Qué se sintió forzado?
  • ¿Qué me enseñó mi nivel real de energía?

Esto no es para corregir, es para conocerte mejor antes de volver a intentarlo. Saber qué te motiva, aunque sea con este clima (externo e interno), y que puedes utilizar como esa energía de arranque cuando sea el momento correcto.

3. ¿Qué quiero guardar para cuando mi energía esté al full?

No todo tiene que hacerse ahora, ni todo al mismo tiempo. Recuerda que todos esos propósitos de año nuevo son parte de algo que sí quieres ser, pero «Roma no se construyó en un día». Normalicemos hacer listas y priorizar para dar nuestro mejor esfuerzo con el timing correcto. Y para ello te pido lo siguiente.

Haz una lista mental (o escrita) de:

  • proyectos
  • hábitos
  • cambios

Que quieres retomar cuando llegue la primavera, cuando la luz y el ánimo acompañen.

Pensarlos hoy no te obliga a hacerlos hoy. Sólo te da claridad y calma que, al final, permiten planificación y éxito.

Enero no es el inicio. Es la pausa antes del movimiento.

No tienes que forzarte a empezar porque el calendario lo dice. Puedes elegir vivir por estaciones, no por fechas, y aprender a escuchar la biología de tu cuerpo y el planeta.

Este invierno es para conservar energía, observarte y cuidarte. Como ya te dije, observa a las plantas; ellas también se están guardando lo necesario para florecer después.

Y eso también es avanzar 🌱

Love

Naddy

…keep shooting for the stars… 🌠

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