Lo que me calma cuando todo pesa

by

No todos los días se sienten “bien”, y decirlo no es pesimismo: es honestidad.

Hay días en los que amanezco con el cuerpo cansado, con la cabeza pesada, con una mezcla rara entre sueño y tensión. Días en los que las noticias alrededor no ayudan, en los que el mundo se siente más ruidoso, y una parte de mí quisiera apagarlo todo. También hay días en los que, sin una razón clara, el ánimo está bajito. Y sí: hay momentos en los que, por más que intentemos ser positivos, nos enojamos y en definitiva muchas veces no estamos de acuerdo con ciertas personas o situaciones.

Lo reconozco: soy humana. Es normal sentir una serie de emociones “negativas”: enojo, frustración, tristeza, cansancio, decepción. Negarlas no me hace más fuerte; solo las empuja hacia adentro.

Pero también sé algo: quedarme ahí demasiado tiempo me enferma y me limita para avanzar. Me roba energía, enfoque y presencia. Por eso he decidido hacer ciertas cosas para no quedarme atrapada en ese estado. No para fingir que todo está perfecto, sino para aceptar lo que no puedo cambiar, volver a mi centro y seguir caminando.

Antes, esos días me asustaban. Me preguntaba si iba a perder el ritmo, si esa “baja” significaba que estaba fallando, o si me iba a quedar ahí estancada.

Hoy lo veo diferente: esos días son parte del camino.

Y justo por eso quiero compartirte lo que hago para regresar a mi centro, para volver a sentir calma, y para no soltar mis hábitos aunque el día venga pesado. No son fórmulas mágicas, son anclas, pequeños rituales que me recuerdan quién soy.

1) Respiro como si fuera lo único importante (a veces lo es)

Cuando todo pesa, lo primero que hago es respirar. No para “ser zen”, sino para volver al cuerpo. Para recordarle a mi sistema nervioso que no está en peligro, que puede aflojar, que puede bajar el volumen.

Mi respiración favorita es simple y poderosa:

• Inhalo contando 4

• Retengo contando 4

• Exhalo contando 4

• Repito 10 veces

Esta es cuando tengo poco tiempo, pero si tengo oportunidad de parar mas, realizo un Breathwork o trabajo de respiración utilizando power breathing, que son técnicas de respiración intensa y controlada diseñadas para generar cambios fisiológicos y psicológicos rápidos, desde aumento de energía hasta estados de conciencia alterados. Se basan en patrones de respiración profunda, rápida y rítmica que modifican temporalmente los niveles de oxígeno y dióxido de carbono en el cuerpo, lo que produce sensaciones intensas.

Esto lo aprendí en México con Juan Pablo Álvarez, y de verdad que tienen el poder de transformar tu estado de animo, y como te sientes físicamente, es como entrar a un estado profundo de meditación, es como apretar un botón interno de “reinicio”. No cambia el mundo, pero sí cambia cómo lo estoy habitando.

2) Leo algo que me regrese la fe y la perspectiva

Cuando estoy sensible o mentalmente cargada, mi mente puede convertirse en juez: analiza todo, exagera, se anticipa, se presiona.

En esos momentos, necesito leer algo que me recuerde una verdad más grande: que estoy a salvo, que hay guía, que lo que hoy no entiendo también puede estar bien.

A veces leo Salmos 91, porque me recuerda protección, otras veces O Salmos 145, porque me regresa a la idea de abundancia, sustento y confianza, a veces solo Filipenses 4:13 que en la versión Reina-Valera se lee así: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”, y así recuerdo de todo lo que soy capaz y sobre todo que no voy sola.

Otros autores que levantan mi corazón son Shiva Ryu, Florence Scovel Shinn o Brian Tracy, porque me regresan al significado: a la fe como dirección, no como teoría.

No es leer por leer, es leer para reacomodar el corazón.

3) Mi playlist “Optimista”: música que me levanta sin pedirme permiso

La música tiene el extraño poder de transformarte, te hace llorar, te hace bailar, a veces te impulsa a mover la cabeza o la cadera, te pone muy sentimental, y de la misma manera te vuelve a la felicidad, y hoy quiero compartirte las canciones que he juntado en una playlist que me ponen feliz:

• Vitamina D – Caloncho

• Optimista – Caloncho

• Buenos días Señor Sol

• Color esperanza – Diego Torres

• Mejor que ayer – Diego Torres

• Oye – Sonora Margarita

• Yo Soy – Matt

• Baila Contigo

• Me lo Merezco

• Milagros

• Now or never

• Mudanzas

• Vuela más alto

• Querida yo

• I feel pretty

• When you’re smiling

… y otras que me recuerdan que la vida también se baila.

4) Bailar con mi perro (sí, literal)

Esto es de lo mas efectivo que tengo, pongo mi playlist anterior, y hacer que se levante a hacer trucos, agarrarle sus patitas y bailar con él es de lo mejor, es un recordatorio instantáneo de lo esencial: presencia, juego, amor sin complicaciones, ternura. Él no está pensando en “lo que falta”. Está aquí. Ahora.

5) Reírme: mis capítulos favoritos como refugio

Hay momentos donde lo que necesito no es “entender”, sino descansar la mente. Y reír es medicina. Ahí acudo a mis series favoritas, no fallan para hacerme reír a carcajadas: Mis series refugio son:

• How I Met Your Mother

• Modern Family

La risa no niega lo difícil, pero abre una ventana de aire que muchas veces es suficiente para no hundirse.

6) Recordar que ya lo he logrado antes

Cuando todo pesa, la mente tiende a olvidar. Olvida lo que has superado. Olvida los días que sí pudiste. Olvida tu fuerza.

Yo hago esto: me detengo y recuerdo un momento específico donde dije: “Lo logré.” No como frase motivacional, sino como prueba. Una evidencia real.

Porque si ya he podido antes, también puedo hoy, aunque sea un poco mas lento o con menos energía, pero por supuesto que puedo.

7) Amarme y aceptarme

Al amarme también soy compasiva conmigo misma, y me trato con comprensión y cariño, dejo de juzgarme por no estar al 100%, solo recuerdo que soy humana, que es parte de algún proceso de la vida, y claro, trato de entender ese proceso y porque me siento así, pero solo para conocerme más. Además, recuerdo que el sentirme así me vuelve a recordar lo viva que estoy y lo maravillosos que somos los humanos que podemos sentir tantas tantas cosas.

No se trata de abandonar mis metas, se trata de cuidarme para poder sostenerlas.

8) Cuando no tengo ganas… no lo pienso, solo me muevo

Hay mañanas en las que no tengo ganas de nada. Y justo ahí he aprendido algo que me ha cambiado: no negocio con mi mente. No le doy espacio al debate interno. Simplemente me paro.

Me voy a jugar básquet. Me voy a entrenar. Me muevo. Y es impresionante: regreso renovada.

Como si el cuerpo supiera algo que la mente todavía no entiende: que la energía aparece caminando.

Y si hoy estas en un día así, espero de todo corazón que estos tips te ayuden a sentirte como quieres así como me ayudan a mi. Recuerda que no estas mal, no estas rota o roto, solo estas viviendo.

Compárteme también tus tips, ¿que haces para volver a tu centro?.

Con cariño, Lau

Sharing is caring ❣️

Deja un comentario