Hieloterapia: Transformando tu Salud Mental y Física

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Hieloterapia: Transformando tu Salud Mental y Física

El frío que me enseñó a sanar

Descargo de Responsabilidad: El contenido de este artículo es únicamente informativo y no sustituye la valoración ni el consejo médico profesional. No debe usarse para diagnosticar ni tratar enfermedades, trastornos o dolencias.

Queridos Game Changers:

Si se dan una vuelta a mi historia ( Lau del Team de este blog), en los últimos cuatro años he pasado por varios tratamientos médicos que me dejaron como a Rocky Balboa al terminar sus peleas:

La gran pregunta que siempre me hice fue: ¿cómo levantarse después de cada golpe… y levantarse cada vez más fuerte? ¿Quién y qué es nuestr@ «Adrián»?

En mi búsqueda he probado e investigado distintos métodos que les estaré compartiendo en este espacio esperando que lo que ha sido de gran ayuda para mí, también pueda serlo para ustedes que como yo, hayan enfrentado o estan enmedio de un proceso de esos, que nos bajan la energía y el ánimo como si nos hubiéramos caído de un cerro.

¿Cómo llegué a la hieloterapia?

Uno de los métodos que la vida decidió que debía experimentar fue «hieloterapia» y el ¿cómo llegué allí? se preguntarán. Fácil, durante los últimos años de mi vida me he dedicado a leer, escuchar podcasts, inscribirme a retos y tomar cursos, todo con un mismo objetivo: seguir puliendo mi mejor versión.

Y así fue que al inicio de 2025, casi de manera inesperada, llegó a mí el reto «Gana tu Mañana» con @OsoTrava; donde el primer reto justo se trató de la inmersión en hielo. Confieso que para mí no era algo viable: soy muy friolenta y siempre disfruté lo contrario, los baños de vapor y el agua caliente al máximo, así que en ese primer reto, que tan solo consistió en meter las manos en hielos, fracasé.

Sin embargo, la vida insiste. Justo entonces, terminé de leer el libro «Recupera tu mente, reconquista tu vida» de Marian Rojas Estapé, donde al hablar de «Rutinas Vitamínicas», menciona los siguientes beneficios de la hieloterapia como una herramienta de Hormesis (Capacidad que tenemos los seres humanos de activar ciertos estresores, de forma controlada y en dosis pequeñas, en momentos que nosotros elegimos, generando que el organismo se haga más fuerte y equilibrado –Elisa Sacal – Desde la raíz pág. 78-) :

  • Compensa el efecto de la molestia con una liberación de dopamina.
  • El estrés generado es, fisiológicamente, uno de los estímulos naturales más potentes que existen.
  • Activa el sistema nervioso simpático, potenciándose la liberación sináptica de noradrenalina.
  • Mejora los niveles de estrés negativo y la sensación de bienestar mental y animo.
  • Mejora la capacidad de concentración.

Poco después, la vida siguió insistiéndome y cuando mi esposo decidió dar el paso e inscribirse al Taller de Fundamentos del método Wim Hof, impartido en la Ciudad de México por Juan Pablo Álvarez @elsrdeloshielos, yo acepté acompañarlo, pero con la condición de solo aprender la respiración. En los hielos, no. Eso era definitivo… hasta que llegó el día del taller.

Mi primera inmersión

Todos se preparaban, todos entraban. Mi esposo lo hizo, y debo confesar que yo tenía pánico; el frío, hasta ese momento de mi vida, nunca había sido mi amigo. Sin embargo, aunque mi estado mental no me ayudaba a tomar la decisión de meterme por mi bienestar, sí me ayudó por ego, por no quedarme atrás, y lo hice.

Gracias a Dios, todo el tiempo tuve el acompañamiento del Señor de los Hielos, quien me ayudó a relajarme y regresar a mi respiración, (detalles que les platicaré en mi siguiente post). Esta primera inmersión fue dura, muy difícil de lograr; tardé mucho en convencerme e intentar hacerlo. Sentí dolor, como si miles de agujas se clavaran en la piel al mismo tiempo, mi mente solo decía: ¡ya salte! En esa ocasión, logré hacerlo y mantenerme por 2.5 minutos, gracias a la guía del instructor, a la porra de mi esposo y al ego que tenía, aunque este último ya estaba desapareciendo, ya que me preguntaba: ¿Qué hago aquí? ¿Por qué estoy aquí sufriendo? ¿Qué me importa lo que los demás piensen?

Sin embargo, al salir, la sensación fue indescriptible; el efecto de la liberación de dopamina fue instantáneo. Me sentí llena de energía y con mi estado de ánimo muy elevado. Por algunas semanas disminuyó, como por arte de magia, el dolor articular, la fatiga y el insomnio (mis acompañantes continuos desde que empecé mi tratamiento). Debo mencionar de forma anticipada que desde que inicié esta práctica a principios de febrero hasta el día de hoy no he tenido ningún resfriado ni alergia, afecciones que solía tener constantemente. Este primer día me preguntaba si esto lo sentía en gran parte por haber logrado hacer algo que pensé que nunca haría en mi vida, o qué más había para saber si volvería.

¿Por qué hacerlo de nuevo y continuar con la práctica?

Fue así que decidí ahondar en la información sobre esta practica, leí el libro «El método Wim Hof, Trasciende tus limites, activa todo tu potencial», el cual muy resumidamente habla de los siguientes beneficios:

  • Ayuda a hacer frente a la psicosis, al miedo, a la ansiedad, a la depresión.
  • Regula nuestro estado de animo.
  • Estimula el sistema vascular
  • Despierta el poder de nuestra mente, entre otros beneficios.

Otra fuente de información que considero importante es el libro «Desde la Raíz, Pilares de la medicina integrativa para optimizar tu salud» de la Doctora Elisa Sacal, de ahí resumo los siguientes beneficios:

  • El cuerpo libera adrenalina, noradrenalina y cortisol, que ayudan a mantener el equilibrio interno.
  • Mejora la concentración y vigilancia.
  • Estimula la producción de proteínas de choque térmico, y se previene con esto el daño celular.
  • Activa la grasa parda, lo cual ayuda a regular la temperatura corporal y mejora la sensibilidad a la insulina y el control de la glucosa.
  • Aumenta la biogénesis mitocondrial, lo que mejora la energía y la capacidad del cuerpo para enfrentarse a situaciones de estrés.

Yo he visto claramente la mayoría de estos beneficios y es por eso que estoy aquí compartiendo esta herramienta, e incluso he visto más de los que aquí se mencionan, o no sé si estos beneficios nuevos sean consecuencia de alguno de los antes descritos. Les cuento mi experiencia… un efecto secundario que yo tuve por la radioterapia, y que tuvo que ver directamente con la zona radiada, fue un desorden de tiroides que me estaba ocasionando extrema fatiga, dolor de cabeza, hinchazón, entre otros. Cuando estos efectos aumentaron, ya tenía programado el Taller Avanzado del método Wim Hof, que, entre otros cambios respecto al de fundamentos, consistió en aumentar de 1 inmersión al hielo a 5 y hacerlo de forma grupal, una experiencia maravillosa que recomiendo extremadamente. Inmediatamente después de esta experiencia, todos los síntomas desaparecieron y me he sentido muy bien.

Convertirlo en hábito

Dado el resultado de la primera inmersión y tras obtener la información mencionada, decidimos repetir la experiencia cada tres semanas. No fue sencillo: en las primeras sesiones apenas metía los pies y salía corriendo. Solo tras varios intentos logré permanecer en la tina.

Lo logré cambiando hábitos poco a poco, uno de ellos es el de tomar duchas de agua fría. Este hábito lo cambié siguiendo las recomendaciones que Wim Hof explica en su libro:

Reto de un mes para ducharte con agua fría:

  • SEMANA 1. Treinta segundos de agua fría al final de una ducha caliente.
  • SEMANA 2. Un minuto de agua fría al final de una ducha caliente.
  • SEMANA 3. Un minuto y medio de agua fría al final de una ducha caliente.
  • SEMANA 4. Dos minutos de agua fría al final de una ducha caliente.
  • Hazlo gradualmente y ve subiendo, al menos cinco días por semana.

Otro de los hábitos que implementé en mi vida fue la aplicación de técnicas de respiración y meditación, de las cuales escribiré en el siguiente post, ¡espéralo! porque te platicaré a detalle todos esos tips que me permitieron incorporar esta técnica de inmersión en hielos a mi vida, y por la cual ha mejorado muchísimo mi salud.

Reflexión final

En definitiva, es una herramienta que en mí ha tenido resultados extraordinarios; cada vez que lo hago, recuerdo que la vida, como el hielo, puede incomodar… pero también puede transformarnos.

Hoy, cada vez que entro a una tina de hielo, ya no lo hago con miedo. Lo hago con la certeza de que mi cuerpo sabe qué hacer. Es un momento de sanación, meditación y confianza plena que disfruto en gran medida.

¿ Qué opinas sobre esta técnica? ¿Eres como yo que piensas que no es para ti, o estás decidid@ a probarlo?

Si aún no has hecho, te invito a hacer el Reto de un mes para ducharte con agua fría de Wim Hof que dejé detallado aquí arriba y vayas viendo los beneficios. Guíate por tus sensaciones. No fuerces nada. Tampoco está mal que empieces por quince segundos y
vayas subiendo más poco a poco.

Si quieres pasar de la ducha fría a la inmersión en hielos, te recomiendo hacerlo con alguien certificado y debidamente calificado, y tener clara tu intención. En la Ciudad de México, yo lo practico con @elsrdeloshielos, así lo encuentras en redes sociales.

Y te dejo la bibliografía completa de los 3 libros a los que hago alusión:

  • Dra. Elisa Sacal. (2025). Desde la raíz: Pilares de la medicina integrativa para optimizar tu salud. Aguilar.
  • Rojas Estapé, M. (2024). Recupera tu mente, reconquista tu vida. Espasa.
  • Hof, W. (2021). El método Wim Hof: Trasciende tus límites, activa todo tu potencial. Gaia Ediciones.

Si haces el reto de ducha fría, cuéntame cómo te vas sintiendo, hazme saber si tienes más dudas o si te gustaría que platique más detalles sobre la sesión grupal del Método Wim Hof, de la bibliografía o cualquier otra duda. Espero poder ayudarte con mi experiencia.

Nos vemos aquí en comentarios y en el próximo post.

Lau

PD: Esta es la primera vez que escribo un post y estoy muy feliz de compartirlo con ustedes, en especial con mis grandes motivadores: Beto y Naddy.

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