Yo no he tenido una cita en veinte años, puesto que llevo veinte años casada; así que no, no soy experta en el «dating scene» actual. Pero justo por eso puedo observarla con distancia.

Hablando con Lau hace unos días, me decía que muchos jóvenes a su alrededor están teniendo dificultades para hacer dating e incluso para hacer amigos. Un patrón que yo también he visto en Inglaterra. Y es que mi hijo me contó algo que me dejó pensando:
Hoy no pides el teléfono, pides el Instagram… y luego el Snapchat. Y después, tal vez, el número.
Para mí eso es un paso innecesario. En mi época, si alguien te gustaba, pedías el teléfono y listo. Había nervios, sí, pero también había claridad. Hoy, con la hiperconectividad que vivimos, hay más conexión digital… y menos práctica emocional. Y justo ahí es donde esta serie me pareció tan relevante.
Dos culturas, dos formas de amar
En Gimbap y Onigiri, ella es coreana y él japonés. Se conocen en Japón y se enamoran, solo para descubrir muy pronto que el amor no es suficiente.
Ella viene de una cultura donde el amor se demuestra con presencia constante:
- Mensajes todo el día.
- Fotos de lo que estás haciendo y/o comiendo.
- Avisar si ya te despertaste o desayunaste.
- Celebración de aniversarios y fechas simbólicas.
- Compartir cada pequeño momento por insignificante que parezca.

Para ella, eso es cuidado y la forma en que aprendió que se ama; él, en cambio, muestra un amor más reservado y práctico.
- Menos demostración verbal explícita.
- Más respeto por el espacio personal.
- Afecto demostrado con acciones más que palabras.
- Comunicación emocional más contenida.
En Corea, «si no me escribes, no te importo» puede ser una lectura real. En Japón, «si te doy espacio, te estoy respetando».
¿Ves el choque?
Ninguno está mal, pero hablan idiomas emocionales distintos.
📱 Lo que esto dice sobre el dating actual
El dating actual está lleno de errores interpretativos.
Como vimos en la serie, ella interpreta el silencio como distancia y él interpreta la intensidad como presión. Ninguno deja de amar, simplemente están interpretando mal el comportamiento del otro.
Y hoy, muchas relaciones se rompen exactamente por eso: no por falta de amor o atracción, sino por falta de interpretación.
1. Conectamos más, pero entendemos menos

En lugar de acercarnos a una persona para conocerla y entenderla, lo estamos haciendo a través de una pantalla, y esto es porque la conexión digital se siente más segura que la conexión directa.
Desde el celular puedes pensar lo que vas a decir, puedes borrar, editar, puedes protegerte. Pero esa seguridad tiene dos lados: te cuida el corazón… pero no le da espacio al amor para desarrollarse.
Y el amor necesita exposición, interacción real y matices que no caben en una pantalla.
2. Evitamos la incomodidad, y ahí está el problema
Si no puedes sostener una conversación incómoda cara a cara, tampoco podrás sostener un conflicto de pareja.
Muchos jóvenes hoy están optimizando su presencia en línea, pero no están entrenando su tolerancia emocional y el amor la necesita.
Necesita saber qué hacer cuando el otro no responde como tú esperabas.
Necesita aprender a preguntar antes de asumir.
Necesita querer quedarse cuando sería más fácil desaparecer.
3. Dos idiomas detrás de una pantalla
Al final, es como si ambos hablaran idiomas distintos.
Detrás del celular, cada quien está expresando el amor en la forma en la que quiere ser amado. Pero lo hace desde un lugar protegido.
Y el problema no es la tecnología, es usarla para evitar la vulnerabilidad porque cuando la evitamos, las relaciones no se desarrollan.

Todas las relaciones son interculturales (aunque vivas en el mismo país)
Aquí es donde la serie me tocó personalmente.
Porque aunque mi esposo y yo crecimos en México, nuestras raíces son distintas.
Él viene de una familia con raíces españolas y yo vengo de una familia profundamente provinciana. Y eso, aunque no lo parezca, es un mundo de diferencia.
Para mí, la felicidad de una fiesta era un mole con arroz. Ese sabor que en México decimos «de pueblo», que huele a infancia, a tías, a calor.
Para él, el 25 de diciembre era paella, tortilla española, lomo de cerdo con patatas en casa de su tía española. Era otra estética y otras costumbres.
Eso fue un choque cultural. Y no me refiero solo a la comida., sino a la forma de hablar, la forma de expresar cariño, la manera de resolver conflictos, etc.
Mi manera de amar es más cálida, más efusiva, más de abrazo largo. La suya es más contenida, más estructurada, más de acciones precisas.
Yo soy más de «random acts of love». Él es más de «gestos bien pensados».
Al principio eso puede sentirse como carencia pero hoy entiendo que sólo era diferencia.
Y si quieres encontra el amor, debes entender que amar es como mudarse al extranjero.
No puedes esperar que el otro hable tu idioma emocional desde el día uno pero hay que aprenderlo.
Y para eso, hay que acercarse, vulnerarse, querer que funcione aunque tu corazón pueda romperse.
Construye tu relacion con «Love pebbles»
A lo largo de la serie, aprendemos que el amor se construye con micro-gestos culturales:

- Un snack que te recuerda tu infancia y que invitas a que tu pareja lo pruebe; le explicas la profundidad detrás del momento y de los sabores.
- Una bebida que para ti es normal y para el otro es especial, porque lo que tú hayas normalizado a través de tu vida puede ser algo que el otro exprese como entrada a tu mundo y tu realidad inmediata.
- Una palabra que él usa (en el caso de la serie en el idioma del otro) y que lo ayuda a expresar quién es, y que tú aprendes para ser parte de ese grupo especial que sabe el sentimiento que conlleva.
- Una canción que no conocías, pero ahora te importa porque él o ella aman cantarla en momentos especiales y ahora tú eres parte del momento especial.
Eso es intimidad real. No los mensajes constantes, ni las historias de Instagram en las que te arroban.
El Punto Medio (en una relacion) no siempre es la mitad
Y justo en este afán de ayudarte a construir tus love pebbles (o piedritas de amor) para poder tener una relación duradera y profunda, es importante entender algo que la serie muestra con mucha claridad:
El punto medio no significa dividir todo en partes iguales, significa entender qué es realmente importante para el otro.
En mi caso, mi esposo sabe que necesito afecto físico y yo sé que para él, el cuidado se demuestra en cosas concretas y prácticas.
He aprendido a sorprenderlo… pero no de una manera que lo desestabilice, y él ha aprendido a abrazarme incluso cuando no le nacía de forma natural.
No porque estemos fingiendo, sino porque decidimos que lo importante es lo que estamos construyendo.
Conclusión
Al final, lo que entendí viendo la serie es que amar es como mudarte a otro país.
No puedes esperar que el otro hable tu idioma emocional desde el día uno.
Hay que aprenderlo, practicarlo, equivocarse, pedir perdón cuando sea necesario y, ¿por qué no?, decidir que vale la pena.

Porque el amor no fracasa por falta de sentimientos, fracasa por falta de interpretación.
Y cuando decides traducir en lugar de juzgar… empieza la verdadera intimidad.
Love
Naddy
…keep shooting for the stars…🌠



Deja un comentario