Es principio de mayo y todos andamos muy festivos, ya sea por el Early May Bank Holiday, el Labor Day o el Día del Trabajo en México, el Tag der Arbeit en Alemania (o como se llame en tu país), e incluso la Golden Week en Japón, pero hay algo en el aire que nos hace querer darnos un respiro antes de la locura del verano (los que son papás saben a lo que me refiero).
Y es en este momento, cuando pareciera que el mundo entero se puso en pausa, que decidí hacer un post más relajado, que va acorde con este tiempo que nos dice, al menos por un día, «no tengo ganas de exigirme tanto hoy»… porque ya vamos a mitad del año y siento que esto se está yendo muy rápido.
Y es por eso, y porque siempre estamos pensando en ustedes, nuestros queridos Game Changers, que sabemos que días así no son para leer algo profundo, denso o que te obligue a cuestionarte la vida entera. A veces lo que necesitas es simplemente desconectar.

Y justo por eso hoy vengo con algo distinto pero que me encanta hacer y disfrutar en mis tiempos libres: una recomendación para ver, sentir y, si así lo quieres, incomodarte un poco.
Hablo de la serie If Wishes Could Kill (en español: Si los deseos pudieran matar), una miniserie de tan sólo 8 episodios que encuentras en Netflix y que ¡no puedo recomendar más! Low-key, a not-so-hidden gem.
¿Por qué la recomiendo?
Porque hay momentos en los que se te mete en la piel. Y aunque sí la recomiendo muchísimo, no la recomiendo de noche, ni a solas, ni en la oscuridad total, porque desde el minuto uno vas a tener jump scares, líquido rojo, WTF moments y más.
Es una serie que tiene ese estilo tan característico de las producciones coreanas: una mezcla perfecta entre lo cotidiano y lo inquietante.
Empieza en un entorno completamente normal: una escuela, estudiantes, exámenes, presión académica… osea, un día X en la vida de cualquier adolescente en Corea. Pero justo ahí está lo interesante, porque en medio de lo más cotidiano, el mundo comienza a ponerse caótico y las personas que dicen ser tus amigos pueden o no estar de tu lado.
🔮 No es solo un juego: el trasfondo real detrás del «deseo»
Algo que me pareció fascinante, y que es la base de todo lo que ocurre durante la serie, es que la trama no se inventa todo desde cero: está inspirada en prácticas reales de Corea, como el saju.
El saju (사주), también conocido como «los cuatro pilares», es una forma tradicional de interpretar el destino de una persona a partir de su fecha y hora de nacimiento. Así que no es tan distinto de lo que vemos en la serie: usar tu información personal más básica en un entorno digital para «leer» tu destino.
Pero aquí es donde la serie da el giro. Lo que antes hacía un chamán, cara a cara, en un contexto ritualístico, ahora se vuelve mainstream y está al alcance de todos porque, en esta era, todos tenemos un celular. Lo que sea que los hostiga es ahora una app aparentemente inofensiva.

Esta app, cuyo nombre es «girigo» (del coreano: conmemorar o registrar), agrega mucho al contexto de la historia porque ese concepto habla de cómo al participar estuvieras dejando una huella… casi sellando algo.
🎬 Una serie que lo tiene TODO

La serie sabe perfectamente cómo atraparte porque no es solo terror. Mientras la ves, te das cuenta de que hay una historia de amor, amistades inquebrantables, injusticia, aceptación y frustración. Pero al mismo tiempo nos recuerda algo que todos buscamos en medio del caos: un adulto en quien confiar.
En este caso, un chamán que sabe moverse entre lo ancestral y lo inexplicable del mundo tecnológico, que maneja las barreras y los puntos coincidentes de los dos mundos para ser la guía que todos necesitamos en los momentos en que ser cobarde no es una opción.
🌐 Cuando lo ficticio se siente demasiado real
Aunque la maldición es una obra de ficción, la serie toma elementos muy reales del chamanismo coreano y los mezcla con la dinámica de las redes sociales, fusionando algo que se siente tan probable que asusta, porque funciona como una metáfora de lo rápido que cualquier cosa — como el hate digital — puede expandirse.

Y es que la verdadera maldición en estas épocas no es un fantasma, un demonio o un ritual mal conducido: hoy la maldición es la hipervigilancia en la que vivimos. Hay cámaras en todos lados, todo se registra y todo se comparte. Y eso es lo que la serie refleja y nos hace preguntarnos: ¿cómo algo pequeño puede escalar y convertirse en algo mucho más grande?

Con sólo 8 episodios, tiene giros inesperados, momentos intensos y escenas que te mantienen al borde del asiento. Cierra bien, no deja cabos sueltos, y las preguntas se responden, aunque deja abierta la posibilidad de continuar. A eso agrégale la iluminación, el maquillaje, unas actuaciones tan ligeras pero tan bien dirigidas en escenarios del día a día que te dan una familiaridad que tranquiliza… hasta que ya no lo hace.
Y no puedo negar que hay 2 o 3 escenas que me hicieron pensar «esto es más Bollywood que K-drama», pero todo eso lo perdoné cuando vi la escena clímax: una belleza en cámara lenta que te deja apreciar y disfrutar el momento en que todo se resuelve. Con ese cierre, lo demás me dio igual 😊
🍿 Mi veredicto
Perfecta para desconectar sin apagar del todo la cabeza, sólo cambiando un poco la conversación para que te relajes… o no.
Así que si la ves este fin de semana: ¿qué deseo pedirías sabiendo que puede tener consecuencias? Te leo. 💬
Love
Naddy
…keep shooting for the stars…🌠



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